martes, 24 de diciembre de 2013

Hiru Capítulo 3: A vista de cuervo

      Hiru Capítulo 3: A vista de cuervo

                                                               Dibujo Óscar Font y Color Pablo DeScals

Ataviada con una manta rasgada a modode poncho, Hiru callejeaba por las cercanías del mercado del Paso. El atuendo no solo laprotegía del húmedo clima valenciano, era una doble medida de seguridad, camuflaba su arma de ojos recelosos y en caso de necesitarla tenía asegurado el factor sorpresa.El mercado del Paso había sido despejado; caravanas, carros y escombros delimitaban el obtuso rectángulo de juego. La gente se aglutinaba a su alrededor. En los edificios circundantes que ejercían de palcos, podían verse las variopintas mafias de la pequeña ciudad, según la notoriedad accedían a edificios mejor situados. Todo esto no le terminaba de gustar demasiado. Bullicio mezclado con alcohol y drogas era un coctel de problemas para una mujer acompañada únicamente por un fusil de asalto. Aprovechándose de sus ciberópticos, buscó un sitio elevado y bastante alejado, se recostó en la penumbra y desde allí amplió el zoom al máximo oteando todo lo que sucedía sin prestar atención a nada en particular, emulando a los cuervos subidos en las señales de las autopistas.


 
El ir y venir de los corredores de apuestas con sus gritos y alabanzas a los jugadores incentivaban al ya de por sí caótico público. Empezaron a encenderse las primeras antorchas al tiempo que unos subalternos clavaban los palos que delimitarían la zona válida para anotar.
 A través de la muchedumbre se abrió un pasillo para dejar pasar a los jugadores, en medio del campo ambos equipos saludaron y cada uno de ellos seleccionó un espacio para equiparse sin prisa. Las armaduras estaban compuestas por diferentes tipos de piezas de otros deportes del pasado, formando collages defensivos mitigadores de daño.Con los ojos puestos en los rivales nómadas el equipo oficial del Paso se preparaba en silencio. Gran parte del miedo o bravura pre partido, era otorgada al saber contra que armaduras y armas iban a enfrentarse.
Los nómadaspusieron una mochila armario en el centro del circulo y de él extraían partes de corazas que el más viejo de ellos abrochaba mientras por lo bajo mantenían una conversación táctica.
-Jugaremos defensivos; la novata lo único que tiene es velocidad, no podemos pretender un ataque en testudo que es a lo que estamos acostumbrados. –Se paró para tomar aire y abrochar una cinta de cuero que se le resistía.

                                                                                                        Testudo

Prosiguió con su arenga. -Si perdiéramos el ITen su campo nos faltaría ligereza para neutralizar el otro corredor.  Y ella es imposible que lo frene aunque lo alcance su corredor lleva más armadura y mínimo pesara veinte kilos más. –Apuntó el viejo Gerardo mientras ataviaba las clavijas del peto reforzado de David.
-Aquí se juega el saque al estilo Montana; todos salimos del final del campo a la altura donde clavan los palos corriendo a por el IT del centro. Si queremos jugar defensivos y al contragolpe tenemos que avanzar como máximo a mitad campo, por si su corredor pasa la línea que uno de nosotros pueda pararlo retrocediendo. Sera mejor cederles el IT de inicio. –Dijo David mientras cogía su escudo y envainaba eltonfa.

                                                                                                     Tonfa

-Puedo llegar antes que su corredor al IT y retroceder con él, como ha dicho el viejo soy rápida.
-¡No! -le reprochó el que se hacía llamar a si mismo Dagon, -si eres interceptada mientras corres hacia nosotros, su corredor te partirá el espinazo y el partido se terminará en ese momento. Haz como que corres pero déjale ganar y retrocede. Ya tendrás tu momento cuando recuperemos la posesión y a la contra pillándoles desprevenidos. –La muchacha bajó la mirada al suelo con mueca de negación, no le había gustado nada que el equipo no confiara en su mejor cualidad.
Mientras terminaban las conversaciones técnicas otro individuo ajeno a los dos equipos invadía el terreno y se situaba entre ellos. Hiru quedó pasmada al visualizarlo: Andaba con una notable cojera, su pierna derecha era cibernética, pero no requería ser un audaz observador para percatarse que era un implante post-apocalíptico. En la era de las corporaciones, las ciberpiernas se fabricaban a medida y funcionaban incluso mejor que las propias. La pierna que lo hacía cojear desde la distancia se podía apreciar que en tiempos mejores perteneció a una persona bastante más alta, semejantes chapuzas eran comunes en el Paso. Pero ahí no terminaba la aberración, su brazo derecho no era de carne ni metal, no pudo concretar el material pero tenía una rigidez sospechosa que daba a presuponer que era de un maniquí plástico. El rostro lo cubría parcialmente con una tela enganchada a unas gafas de sol sin patillas, sujetas por una goma elástica alrededor de la cabeza. Cuando se detuvo dio un fuerte estirón a la correa extensible que llevaba en su mano sana. Al otro extremo de la correa; un niño con un collar de perro alrededor del cuello, arrastraba un carrito abriéndose paso entre la multitud. El interior del carro contenía con un gran altavoz y piezas de viejo hardware pertenecientes a un destripado ordenador clónico.
Cuando ambos estuvieron a la misma altura, el muchacho le dio un cable coaxial que introdujo debajo del pañuelo de las gafas y lo enroscó a una clavija adosada al cuello, con un gesto de mano metió prisa al zagal.
Situándose de rodillas, el harapiento muchacho con ambas manos giró repetidas veces una manivela creando la suficiente energía para arrancar el despiezado equipo. De las placas base y otros artilugios conectados comenzaron a salir chispas y el bizarro invento se encendió.
-¡Señores y señoras! –El sonido amplificado salió del gran altavoz con una voz familiar para todos; el tono robótico de loquendo.
El presentador continuó moviendo los labios a la vez que en toda la zona se le escuchaba alto y claro.
-Aquí os traigo el balón, pieza de juego, o el eso. Conocido en todo el mundo todo el mundo por el IT – Sacó del carro un amasijo de trapos liados con cinta americana en forma ovoide, intentando parecerse a una clásica pelota de rugbi.
-Aunque todos conocéis las reglas –Dijo mientras se rascaba usando con mano rígida la oronda barriga por un roto de la camisa –Voy a repasarlas: A cada lado del campo dos palos clavados en el suelo más o menos a un metro de separación, ahí es donde el corredor tiene que llegar con el IT, solo el corredor que va desarmado puede tocar el balón, los demás pueden ir con armas contundentes. No se permiten los miembros implantados, ni las armas cortantes o punzantes, y… -Se quedó pensativo- ¡Y ya está! Esas son todas las reglas.
Terminó la presentación y cojeando como había llegado emprendió camino dejando el Esoen el suelo justo en medio de ambos campos despidiéndose con el clásico; -¡Qué comience el partido! –Siendo aclamado por todos los espectadores. El equipo del Paso andando despacio mientras levantaban los brazos y era aclamado por el público se dirigió al final de su campo.
-Escuchadme todos –Dijo David –Los más veteranos ya sabéis lo que voy a deciros, pero es algo crucial para vosotros y para la nueva. No es un partido más, los equipos nómadas no tenemos partidos de trámite. Cuando las fuerzas mengüen, cuando todo vuestro físico os diga que os quedéis tumbados y no os levantéis, olvidarlo, no tenemos esa opción. Qué más da morir en el campo a morir en unas semanas de hambre si perdemos. Esto no es un partido más. Esto es ganar o morir, no hay más, todo se resume en eso. ¡Ganar o morir!
El balón de la era apocalíptica el bautizado como IT, en solitario miraba sin ojos a los dos equipos en su línea de palos, ambos expectantes con el cuerpo avanzado esperando el disparo que lanzara el encuentro.
En uno de los balcones privilegiados un hombre alto y delgado con una rasurada barba negra con terminaciones canosas en la base del mentón se levantó, acostumbrado a una posición de mando hizo caso omiso a las múltiples miradas que se giraron hacia él, cargó con parsimonia la pistola de bengalas y sin mirar a la muchedumbre el jefe de los Portuarios, banda que tenía tomado el viejo puerto de Valencia, disparó al cielo dando comienzo al encuentro.


Recuerden que esta historia, Hiru, esta basada en la novela principal llamada Post-Cyberpunk, la cual pueden leer y seguir en el blog del autorhaciendo click aquí

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