miércoles, 29 de agosto de 2012

Hiru Capítulo 1

Hola cyberpunkers de la red! Con esta entrada se inicia este pequeño proyecto en el blog.

Hace un tiempo el señor J. J. López se contactó conmigo para preguntarme si quería publicar una historia cyberpunk basada en el universo de su novela online del mismo género. Como me gustan todas las iniciativas de este tipo y porque me gusta leer y escribir decidí aceptar.
Es así como luego de un tiempo ha llegado el momento de empezar a publicarla e inaugurar esta sección del blog que, espero, tenga muchas más obras para mostrar en un futuro no tan lejano :D

Como es el primer cap y la primer historia en si, voy a aclarar un par de cosas. Primero, que cada nuevo capítulo de esta o cualquier otra narracion cyberpunk que se publique acá, se hará a travez de una entrada con la etiqueta de su nombre y, al mismo tiempo, se actualizará una página estática de la misma para tener a todos los capítulos de esa historia o novela o narración corta bien ordenados. Por lo tanto, pueden ver este capítulo completo y sin este prólogo mio en la respectiva página .



Sobre los artístas:

Historia: JJLópez: Escritor virtual. Especulaciones mentan sobre su nacimiento y hospedaje en nuestros pensamientos, un sub producto del inconsciente, generado por las ansías de leer Cyberpunk... Su Blog una página vacía en el infinito ciberespacio, genera en la mente una novela online, cada ocasión que un usuario despertado entra en Post-Cyberpunk.
Lápiz: Óscar Font: Estudio Bellas artes y diseño grafico. En su haber encontramos el corto de animación en stop-motion "Grolen", junto a varios trabajos audiovisuales promocionales. En la actualidad se encuentra inmerso en varios proyectos ilustrativos junto a Pablo DeScals, destacando la realización del comic-book "Our Darkest Hour" (titulo provisional) de próxima publicación
Color: Pablo DeScals Nombre artístico; Kessp: Diseñador grafico profesional con amplia experiencia en el medio audiovisual y más recientemente en publicidad.
Ilustrador, entintador y colorista, trabaja en varios proyectos de próxima aparición junto al ilustrador Óscar Font
Música: David M. Cantos aka Zettabyte: Dj y productor, trabajador de la televisión que, entre muchas otras cosas ha participado en el festival de arte independiente Incubarte, y es responsable del trabajo sonoro de producciones Hay Don't, e integrante del grupo de música experimental Usuario73 junto con Pedro Verdejo.

Para una correcta lectura se recomienda escuchar el siguiente tema creado por Zettabite especialmente para esta historia:

Blog de la novela principal: Post-CyberPunk

Hiru Capítulo 1


Lápiz: Óscar Font. Color: P. Kessp.


Caía el atardecer en el kilómetro 227 de la autopista que unía la desaparecida Barcelona con las tierras del levante valenciano. Un mash-up hardcore punk del viejo God save the queen de los Sex Pistols amortiguaba el sonido de las 16 válvulas quemando gasolina, de un extraño vehículo que volaba metafóricamente sobre el asfalto.
Al volante cantando el estribillo de la canción, estaba Hiru, una enjuta mujer de tez blanquecina y rasgos orientales, híbrido étnico gestado de padre caucásico y madre asiática. Con cada golpe de cabeza al compás de la música, el flequillo donde terminaba su cresta multicolor, se meneaba colándose entre los ojos. Con las manos iba retirándoselo, este movimiento sin importancia de no llegar a estar conectada directamente al sistema virtual del automóvil le hubiera dado algún que otro susto. Pero para una ciberpiloto, carecía de la mayor importancia.
El equipo neuronal era el encargado de traducir los impulsos nerviosos del cerebro a los sistemas de dirección, control de velocidad y demás, del auto, el uso del volante era meramente por el placer de conducir, podía controlarlo con un solo pensamiento.
En el Parabrisas se iluminó un rectángulo verde, indicando una anomalía en la carretera, realmente el cristal delantero no mostraba nada, pero al estar conectada con el coche se complementaba con el resto de los implantes. Sus ciberópticos eran unos eYeS-Car Lemans, unos ojos tecnológicamente diseñados para adaptarse al pilotaje, a través de ellos veía un entorno virtual en el interior, desde múltiples funciones de salpicadero como era el equipo virtual de música, a un datos de la carretera en el cristal.
<<Reducir velocidad, centrar imagen, ampliar>> ordeno mentalmente.
La imagen de la lejanía, que había detectado como anomalía el radar era un gran accidente de múltiples coches, no se veían fuegos ni personas y los autos tenían diferentes capas de polvo por encima, todo indicaba que el envite sucedió en un pasado relativamente lejano.
Hiru conducía un arcaico Studebaker del 37, o eso parecía en apariencia, realmente, solo tenía el chasis de ese vehículo de museo, había sido todo remodelado en su interior con piezas de nueva generación, pero el chasis era un seguro de vida, hecho con hierro, podía envestir a otros coches sin tan siquiera arañarse. La parte trasera era una pequeña cisterna de también hierro, totalmente reforzado en su interior con placas anti balística, para evitar salir por los aires si le penetraba una bala.


Realizo diferentes sondeos con el radar para determinar si estaba realmente sola, con cierta cautela cogió su fusil de asalto y lo atavió en la espalda, pero a mano, se equipó con un pequeño set de herramientas y con un bidón de cinco litros vacío, para transportar gasolina. Su negocio era ir rapiñando gasolina de coches abandonados, gasolineras y cualquier cosa que pudiera extraer, para llenar su aljibe y más tarde en núcleos urbanos, como pueblos o pequeñas ciudades, comerciar con el oro negro a cambio de comida y otros productos vitales.
Se desconecto del Studebaker, la conexión de Red, la tenía alojada en el brazo diestro, se había hecho un tatuaje del Yin Yan, aprovechando los dos agujeros en la carne, al sacarse el conector, todo el universo 3D Virtual del interior se desvaneció, resopló y realizó una mueca de desaprobación, por encontrarse en el mundo puramente real.
Cautelosa, fue avanzando, hacia el gran embotellamiento de coches…
Hábilmente usando el destornillador rompía el cerrojo del tapón de gasolina e introducía un tubo de goma, al extraerlo verificaba si el tubo quedaba impregnado del oro negro. Fue repitiendo concienzudamente la operación… El azar se decantó de su lado al encontrar un depósito medio vacío.
Aspiró fuertemente a través de la goma hasta que se le llenó la boca de petróleo refinado, con premura insertó el extremo en el bidón y escupió. <<Lástima que sean tan caros los chicles>> lamentándose en pensamientos, sacó un trozo de caucho y lo masticó emulando el efecto de la goma de mascar, su sabor era insípido, pero engañaba a sus papilas segregando saliva necesaria para ir eliminando a base de esputos el nauseabundo sabor de la gasolina.
Un ruido que no pasó desapercibido llamó la atención de Hiru, cuando se giró, vio de lejos el vaivén de un maletero abierto, hizo acopio de recuerdos: << Estaba cerrado cuando he pasado, creo que estaba cerrado >>.
Despacio empuño el fusil de asalto Cyberdyn M7A7, echó un vistazo al bidón y emprendió el camino en dirección a la fuente de la duda. Con sumo cuidado iba avanzando, cada punto muerto para su visión, podía ser un escondrijo para lo que fuere que había salido del maletero.



Unos ojos imposibles de detectar, miraban atentamente a través de una minúscula oquedad en la chapa de otro maletero. La observaban, la escudriñaban, estudiaban cada uno de sus movimientos; como andaba, para dónde encañonaba primero entre punto ciego y punto ciego que buscaba.
La Ciberpiloto, llegó al sitio de autos, miró a su alrededor, a través de la mirilla de su Cyberdyn, si algo se movía, no dudaría en abrir fuego.  No eran tiempos para preguntar y más conduciendo una gasolinera móvil, oro negro transportaba, codiciado y deseado por todos los que parasitaban el Yermo. 
La respiración muda del interior del porta equipajes sonaba ahogada, lentamente evitando realizar el menor ruido, fue girando una arandela improvisada a modo de cerrojo, se olía en el ambiente que pronto sería el momento de salir del escondrijo, solo estaba allanando el camino.
La caucásico-asiática, después de no encontrar rastro alguno, por las inmediaciones, miró fijamente el interior. No parecía haber gran cosa, algo de basura y una manta que cubría un bulto, hizo las comprobaciones pertinentes. No fuera a existir algún cable extraño que activara una trampa, como cabía esperar, no encontró nada.
<< Seré estúpida, como alguien va a poner una trampa bomba para matarme, al precio que están las granadas >>
Inspiró hondo y tiró de la manta, la curiosidad fue su peor aliado. Debajo se apreciaba una cámara de fotos con un gigantesco Flash.
En las inmediaciones, dentro del habitáculo para equipajes ocupado por unos ojos amenazantes, se escuchó el ligero sonido de un disparador, un mínimo “click” fue suficiente, para activar a distancia la cámara, que disparo a boca jarro el Flash.
Las retinas de Hiru se dilataron en una centésima de segundo para retener toda la luz, cuando escuchó el violento sonido del maletero adyacente abriéndose, se giro rápida, pero sus dilatadas pupilas, solo percibieron una sombra que se abalanzaba sobre ella.
<< Mierda de ciberópticos sin protección contra flash>> solo tuvo tiempo de formular un pensamiento.
La sombra que mal desdibujaban los eYe-Lemans, era la de una forma humanoide, delgada como casi todos en este nuevo mundo, ataviada con harapos y una vieja mascara de gas de tiempos muy lejanos, en alto portaba un tubo de cañería. El cual descargo con suma rapidez contra el arma de Hiru, partiéndole en múltiples pedazos la mira telescópica.
Sorprendida y desorientada, no pudo sostener el arma, el fusil se le cayo al suelo quedándose colgado de las cintas elástica que lo aferraban a su cintura y espalda. Desarmada y confusa, como acto reflejo se cubrió la cabeza con ambas manos, mientras encogía ligeramente el cuerpo.
Un golpe seco, ejecutado con la rodilla de su atacante, le extrajo todo el aire de los pulmones y la hizo postrarse. Sin apenas intervalo para reacción, sintió en su omóplato izquierdo y parte de su espalda el doloroso peso de la tubería, reventando pequeñas venas superficiales, dislocándole el hombro y dejándola casi inconsciente por el tremendo dolor.
Su atacante, sin descanso con ambas manos elevó el arma, centró su objetico en la cabeza de Hiru y descargo con contundencia… Por pocos centímetros no alcanzó su destino. Hiru rodó lo rápido que pudo por debajo del coche y esquivó el golpe poniéndose a cubierto.
Sin pensárselo dos veces, el enmascarado atacante, mientras su victima gateaba buscando el centro de los bajos del auto, dio un golpe horizontal impactándole en el tobillo derecho. La ciberpiloto aulló de dolor, posiblemente fuera una fractura o algo similar.
Hiru no se detuvo por el dolor del pie, estiró con fuerza de las cintas elásticas para atraer su arma. Tenía que actuar veloz, gateó en sentido opuesto a la posición del harapiento asaltante. Éste tan deprisa como sus piernas le permitieron rodeó el coche, no fue lo suficiente rápido para llegar antes que la ciberpiloto sacara parte del torso y lo más importante, su M7A7 . Se intento frenar en seco, para darse la vuelta, durante un instante, fue un mejor blanco, para una ráfaga de tres.
El primer impacto alcanzó el pecho atravesándole la caja torácica, quedándose alojado en el pulmón. La segunda bala entró por el hombro, haciendo un extraño al chocar con el hueso, desvió su trayectoria en una décima buscando quedarse incrustada o crear un orificio de salida, el rebote la hizo desplazarse hacia abajo rasgando músculos y tentones, hasta que salió por la espalda creando un agujero cuatro veces superior al diámetro de entrada. La última bala de la ráfaga falló y se perdió.
Los impactos tiraron de espaldas al asaltante de carreteras, desarmado y abatido, no representaba ningún peligro, así que tomándoselo con calma, para no lastimarse más de la cuenta el tobillo salió reptando.
Se incorporó y miró el rostro del agresor. Por la falta de oxigeno, al tener un pulmón destrozado, habíase despojado de la máscara antigás, mostrando el rostro de una niña de no más de catorce años a la vista, con cada bocanada de aire que inspiraba por la nariz un borbotón de sangre roja proveniente del interior del cuerpo asolaba por la boca acompañando el proceso de respiración. Se había ladeado lo poco que su maltrecho cuerpo le permitió, para ir escupiendo la sangre.
Por un momento, pensó en rematarla y evitarle una agonía que se iba a alargar durante bastantes minutos, pero la munición escasea lo suficiente como para malgastarla en buenas acciones y si no era de un disparo, tendría que ejecutarla con el destornillador.
Solo hay dos maneras de dar el golpe de gracia con un destornillador, con un impacto seco en el pecho, que perforara hueso y corazón, esa opción precisaba de un martillo o algo contundente. La segunda forma era introducirlo rápidamente por el lagrimal y alcanzar el cerebro. Pensó durante un instante y tomó la decisión de manera egoísta, sin lugar a dudas la más cómoda de realizar.
Cogió el bidón de gasolina, se aproximó a la moribunda, se agacho, le sustrajo la mascara anti gas y continuo de largo cojeando hacia su vehículo sin hacer nada, mientras murmuraba…
-Muere como has vivido niña, sola y en la carretera.

Fin del capítulo 1
 Recuerden que esta historia, Hiru, esta basada en la novela principal llamada Post-Cyberpunk, la cual pueden leer y seguir en el blog del autorhaciendo click aquí


4 comentarios:

  1. Te ha quedado, muy bien montado. Muchas gracias.

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  2. WOW... qué bueno, me encantó, espero que continúe por mucho. La forma en que narras las escenas de acción es alucinante. Una cosa, odio corregir y eso, pero en uno de los últimos párrafos se te pasó y en lugar de poner "tendones" pusiste "tentones" Por lo demás, sólo se pueden decir cosas buenas. Gracias por compartirlo ^^

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  3. Soy Vero! Estaís hechos unos CRAKS!

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  4. Beauty! ^^ Leer este capitulo fue como estar jugando al Fallout 3 y enfrentarse a un saqueador :3

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